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ESCRITURA

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo. ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra».

Comentario:
Se nos presenta a un Jesús impaciente, donde le gustaría ver el mundo ardiendo en AMOR, CARIDAD y VIRTUD. ¡Ahí es nada! Tenía que pasar por la prueba del bautismo, es decir, de la cruz y ya quería que hubiera pasado todo
¿Naturalmente! Jesús tenía grandes planes y un gran mandato de su PADRE y quería verlos realizados lo antes posible.
¡Ten grandes deseos! ¡Apunta bien alto! Busca la perfección y demuéstralo con tus obras. Hay que aspirar a lo máximo sin preocuparnos el esfuerzo que ello nos puede costar. Si dices se acabó, estoy hart@..., estás perdid@. Hay que seguir siempre hacia delante, continuar siempre, avanzar cueste lo que cueste. No te complazcas contigo, ponte siempre alguna pega, que te haga seguir perfeccionándote, porque en el momento que te gustes, te estancarás y ya no examinarás lo que te gustaría alcanzar. Hay que decir como dijo Jesús «¡Qué angustia hasta que se cumpla!».